Hábitat y
distribución del manatí
Debido a
la forma en que está diseñado su cuerpo, el manatí no se adapta a la vida en
aguas frías, su hábitat son las aguas tropicales, de hecho, no es capaz de
sobrevivir en aguas con menos de 60 grados Fahrenheit. Las principales áreas
donde vive son la Florida, África y el Amazonas. En los meses de invierno,
estos migran en busca de aguas más cálidas, fundamentalmente hacia la costa de
la Florida, en EE.UU.
Los investigadores han observado que los manatíes
también viven en zonas donde existen plantas capaces de aumentar la temperatura
del agua. Esta información es muy importante ya que cuando estas plantas
rodean a los manatíes, estos pueden morir debido a los cambios bruscos que
experimentan en el agua.
Aunque los manatíes son solitarios, no tienen
problemas para vivir junto a otro manatí que se encuentren. Ellos se saludan o
se comunican con chirridos, sin haber indicios de agresión por
ocupar el territorio. Hay muchos animales como las tortugas, los
tiburones pequeños, lenguados y ostras que viven en zonas donde habita el
manatí, pues no representa peligro alguno para ellos al ser un animal
herbívoro.
De igual
forma, aquellos que viven en aguas dulces, comparten el hábitat con, nutrias,
tortugas, ranas, caracoles y moluscos, cuyas poblaciones pueden reducirse en
determinadas épocas del año dependiendo de la cantidad de alimento disponible y
la ubicación.
Debido a
su necesidad de vivir en aguas cálidas, enormes manadas de manatíes migran a la
Florida cada año, desde noviembre hasta marzo, cuando la temperatura del agua
allí es generalmente de 70 grados. A medida que el verano avanza, pueden
encontrarse a lo largo de las costas de otros estados en los EE.UU. como
Georgia, Alabama y Carolina del Sur.
Se cree
que al menos 3000 manatíes tienen su hábitat permanente en Florida y gracias a los
diversos dispositivos de localización que se han colocado en la zona, se conoce
que pueden recorrer distancias muy largas, entre 40 y 50 millas diarias,
durante la época de migración.
Por su parte, el manatí antillano habita
en el sur del Océano Atlántico, el mar Caribe, México y en toda América del Sur
hasta el final de Brasil. Se cree que los manatíes amazónicos se encuentran
sólo en agua dulce y que el número de ellos en otras áreas se ha reducido
drásticamente, sin embargo aún pueden ser vistos ocasionalmente en las zonas de
Perú, Ecuador y Colombia, dependiendo de las temperaturas del agua.
Cualquier
hábitat donde viva el manatí tiene que proveer algunas necesidades básicas, en
primer lugar, el agua debe ser cálida y poco profunda, además de contar con
abundantes plantas que le sirvan de alimento.
Existe
una anécdota que habla sobre un manatí llamado Chessie en Chesapeake Bay, que
se trasladó desde las frías aguas de esa zona hasta Florida. Colocaron un
dispositivo de rastreo en su cuerpo y lo pusieron en libertad, ya el verano
siguiente había viajado todo el camino desde Florida hasta Rhode Island.

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